
Soy Chabeli Rodríguez, investigadora de lo sagrado
Politóloga y abogada. Docente universitaria durante más de diez años. Taromante, astróloga y creadora del Oráculo del Atanor.
Habito dos mundos, el científico y el del Gran Misterio. Y aprendí que no son opuestos: son dos caras de la misma moneda.
La ciencia, la academia y la gestión
Me formé en Ciencia Política y Abogacía, y seguí estudios de posgrado en Economía y Desarrollo Productivo. Sentía que así podía acompañar a las personas a mejorar sus vidas con herramientas concretas.
Fui profesora universitaria en la Universidad de Buenos Aires, en materias como Derecho Constitucional, Fundamentos de Ciencia Política y Empresas de Base Tecnológica, en un recorrido que empezó hace más de diez años. Fui profesora invitada en la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái (SISU). Fui electa consejera superior del Consejo Superior de la UBA, representando junto a otros tres consejeros a más de 300.000 estudiantes. Y ocupé espacios con responsabilidades institucionales, a cargo de equipos de trabajo y bajo presión.
Todo eso, siendo mamá: combinando las responsabilidades institucionales con una maternidad en presencia y conciencia.







Cuando algo no andaba bien
Tenía “un montón de méritos” y, a mi corta edad, había llegado “muy lejos” en base al esfuerzo: cargos, logros académicos y una familia amorosa. Había alcanzado gran parte de las metas que me había propuesto, pero algo no andaba bien y no entendía por qué.
Entonces llegaron los ataques de pánico, la falta de motivación, una depresión de la que no podía salir y la separación de mi entonces marido.
Lo sagrado siempre había estado cerca: mi abuela practicaba reiki, mi mamá velomancia con los ángeles, y yo desde adolescente leía tarot y astrología. Pero fue después de atravesar esa noche oscura, buscando sanarme, que empezó en serio el encuentro con maestras y mi formación en las terapias para sanar el alma, el cuerpo emocional, la mente y el cuerpo físico.
Vino en etapas
Primero, lo urgente: regular mi sistema nervioso, desregulado por traumas, silencios, secretos y presiones. Hice retiros, ceremonias y transité muchas medicinas, de las más variadas.
Después, conocerme: si yo no era esa que me habían dicho que era, ¿quién era? Buscando esa respuesta me formé en terapias holísticas. Jamás se me hubiera ocurrido hacerlo para brindarlas a otros: lo hacía para encontrarme conmigo misma. Y en ese camino recordé a qué vine.
Pero sobre todo, empecé a rodearme de gente que vibraba parecido, en esa búsqueda hacia adentro.

De lo íntimo a lo público
Venía de un mundo racional donde lo intuitivo era tratado de “pseudociencia” y estaba mal visto. Aun así, seguí la voz de mi alma y empecé a brindar sesiones ya no solo a quienes me conocían, sino también a desconocidos que llegaban a mí.
Hace cuatro años que acompaño en sesiones 1 a 1 de astrología, biodescodificación, tarot y reiki. Hace dos años empecé a organizar eventos, como las catas de vino y astrología: un poco en tono de juego y otro poco como siembra de una semilla de expansión de conciencia. Y el año pasado comencé a guiar círculos de mujeres y ceremonias grupales.
Hoy el Oráculo del Atanor se consigue también en Tarot Plus, en Glastonbury (Reino Unido), la tierra de Avalon.
Neurosomática Sagrada
De todo ese camino nació el método que hoy enseño. Lo diseñé a partir de mi propia experiencia, para autorregularme y como terapeuta en sesión, y une mis dos mundos: tiene tres pilares, y cada uno tiene sustento científico y sagrado.
Es la base del curso de Tarot neurosomático y de mis sesiones 1 a 1.
“No se trata de vivir haciendo ceremonias, sino de que la vida diaria sea la ceremonia.”
Lo que recordé y reaprendí lo hago carne, y practico a diario. Así lo transmito: no inicio a nadie en las escuelas en las que yo me inicié, sino que acompaño el proceso de despertar de conciencia que cada persona necesita, compartiendo lo que aprendí.
Es fácil estar en paz en el monte o en una ceremonia. El desafío es sostener el eje en la vida diaria, aunque haya caos alrededor. Bajar el Cielo a la Tierra: de eso se trata para mí la espiritualidad. Vivir más livianos, más felices, más presentes y más conectados con el camino que tiene corazón.
Imperio de Júpiter, una escuela iniciática
Ahora empiezo una etapa que une mis dos grandes pasiones, la docencia y la expansión de conciencia, y mis dos mundos, el espiritual y el científico. De ahí nace Imperio de Júpiter.
No como una academia más de tarot o astrología, sino como una escuela iniciática: un espacio donde el conocimiento no se acumula, se encarna. Las formaciones no son cursos teóricos, son procesos de activación en los cuatro cuerpos: físico, mental, emocional y astral.
Imperio de Júpiter es para quienes ya no quieren consumir contenido espiritual, sino reencontrarse con su poder creador.
Espiritualidad con cuerpo, ciencia con alma.